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Siempre recibiendo

by Chief Rabbi Warren Goldstein

Era el año 1935, y el gobierno español estaba haciendo planes elaborados para conmemorar el 800 aniversario del nacimiento del Rambam, aparentemente un momento de honor y gran orgulo para los judíos de todo el mundo.

Aunque muchos judíos de todo el mundo recibieron positivamente la iniciativa y prepararon sus propias celebraciones, algunos otros tenían cierto recelo. Estas preocupaciones fueron dirigidas al principal sabio de Torá de la época, Rav Jaim Ozer Grodzinsky, y esta fue su extraordinaria respuesta:

“No necesitamos conmemorar el aniversario del Rambam, ya que vive dondequiera que los profesores y estudiantes discutan sus palabras. Sus enseñanzas sobre las que meditamos todos los días, son su eterno recuerdo. Esto ha sido un hecho cotidiano durante muchas generaciones. Su fuente no ha cesado hasta el día de hoy ".

Sellos y estatuas. Placas y pinturas. Edificios y puentes. Estas son las formas tradicionales en las que conmemoramos a las grandes personas del pasado. Y el gobierno español de 1935 buscó celebrar el legado del gran Maimónides, el rabino Moshe ben Maimon, el Rambam, de la misma manera. Pero los judíos no tenemos la costumbre de conmemorar a nuestros líderes y maestros. La objeción de Rav Jaim Ozer se basó en el hecho de que vivimos con el Rambam, con sus escritos y enseñanzas, todos los días. Sus ideas filosóficas y sentencias halájicas forman parte de nuestra conciencia judía colectiva. Conmemorar un 800 aniversario es vivir en el pasado; la Torá se trata de vivir en el aquí y ahora. El Rambam no es una reliquia histórica; es una figura del presente.

¿Cuál es, entonces, nuestro enfoque de la historia? La historia judía es rica y está repleta de acontecimientos importantes. La Torá está llena de mitzvot que son un recuerdo del pasado. Nuestros días santos, los Jaguim, están vinculados a eventos históricos. Y, sin embargo, existe tensión entre el pasado y el presente. La Torá trata mucho sobre cómo vivimos la vida hoy. Parece tener sus raíces tanto en el presente como en el pasado.

Esta historia sobre el Rambam nos ofrece una mirada a la comprensión del enfoque de la Torá hacia la historia. Hacemos más que recordar el hecho del Éxodo de Egipto, mas bien revivimos esa liberación. El mismo Rambam codifica, basado en el Talmud, que una persona está obligada en cada generación a verse a sí misma como si hubiera salido personalmente de Egipto. Y no es solo una vez al año. Vivimos el Éxodo a diario, por sus mensajes de fe en Di-s, de la importancia de la libertad y de resistir la tiranía, y de dedicar esa libertad a algo más grande que nosotros.

El rabino Eliyahu Dessler, citando los escritos de nuestros sabios, dice que el tiempo judío no es lineal, sino cíclico; que cada año, cuando, por ejemplo, llega Pesaj, no es que estemos recordando un evento que sucedió en el pasado distante, sino que experimentamos la misma energía espiritual que se desató en el mundo en la época de Pesaj.

De manera similar, cuando guardamos Shabat cada semana, conmemoramos el aniversario de la creación del mundo. Pero también volvemos a experimentar lo que significa que Di-s es nuestro Creador, que le debemos todo y que el mundo se renueva y refresca constantemente por la energía pulsante de Di-s en las moléculas del universo. Volvemos a experimentar la misma energía que Di-s desató en el mundo en el séptimo día de la creación: una energía de descanso y rejuvenecimiento, de regreso a la fuente que se introdujo en el primer Shabat de la historia humana.

Este mismo principio se aplica a cada uno de los eventos que están registrados en la Torá y debemos recordar. No estamos simplemente recordando; estamos reviviendo y reintegrando las experiencias. Haciéndolas parte de nuestra vida diaria, tangibles y relevantes en todos los sentidos.

Podría decirse que ningún festival encarna esta idea como Shavuot, que es el aniversario de la entrega de la Torá hace exactamente 3333 años. El Kli Yakar señala que cuando la Torá nos pide que celebremos la fiesta de Shavuot, lo hace sin mencionar que es el aniversario de la entrega de la Torá. Inferimos que Shavuot es el aniversario de la entrega de la Torá a partir de la fecha en la que tiene lugar el festival (el 6 de Sivan), pero no se menciona explícitamente. ¿Por qué la dimensión dcaracterística de Shavuot no sería declarada directamente en la Torá?

Él responde que la Torá no quería que nos fijáramos en un día como el aniversario de la entrega de la Torá, para relacionarnos con este día como un recuerdo del pasado lejano.

Nuestra relación con la Torá es inmediata y visceral. La recibimos, la incorporamos a nuestras vidas, todos los días. Cuando el pueblo judío se acerca al monte Sinaí para recibir la Torá, el versículo dice: "En el tercer mes de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en este día llegaron al desierto del Sinaí". Rashi señala que dice "este día" y no "ese día". "Ese día" implicaría un evento en el pasado, "este día" implica que está sucediendo hoy. Ahora mismo. Detengámonos por un momento ahora y comprendamos que en este momento estamos recibiendo activamente la Torá de Di-s.

El Shemá habla de “estas palabras que te ordeno hoy” (Deuteronomio 6: 6). Rashi, en ese versículo dice, que "hoy" significa que las palabras de la Torá siempre deben sentirse tan nuevas y frescas para nosotros como el día en que fueron dadas. Este no es un manuscrito antiguo y polvoriento guardado en un museo en alguna parte. Esta es una Torá viviente, una Torat Jaim. Nos da nuestra misión y propósito; dirección y orientación sobre cómo vivir y por qué vivir, y cuáles son nuestros ideales. Es algo de relevancia inmediata, en cada momento de cada día.

El Talmud cita el versículo de Proverbios que compara nuestra relación con la Torá a la lactancia de un niño y su madre; cuanto más succiona, más nutrientes vitales se producen. La Torá es una reserva inagotable de sustento espiritual; no importa qué tan profundo estés, siempre puedes ir más profundo. Un niño pequeño, por ejemplo, puede aprender el primer versículo del Libro Bereshit: “En el comienzo Dios creó el Cielo y la Tierra” y entenderlo de una manera muy básica. Y el mayor sabio de la Torá de la generación puede aprender ese mismo versículo con todos sus matices y significados místicos de una manera mucho más profunda. En cada caso, se aprende la misma Torá. Pero siempre hay algo nuevo en ella.

Hay una ofrenda única que se trajo al templo en Shavuot: dos hogazas de pan, hechas con los primeros granos, recién maduros, de la cosecha de trigo. La Torá llama a esta ofrenda Minjá Jadasha, la “nueva ofrenda”. ¿Por qué este enfoque a la novedad? A esta altura, la razón debería estar clara. Shavuot es una celebración de frescura y renovación. Es una celebración de inspiración y desafíos renovados. Es una celebración de la Torá, hoy.

Debemos vivir la vida de forma dinámica, no estática. No permanecemos en una perfección congelada, como los ángeles. Luchamos constantemente para convertirnos en mejores personas. No permanecemos quietos en lo que sabemos y lo que ya hemos experimentado. Siempre debemos buscar en la Torá nuevos conocimientos e inspiración renovada. Esta es la forma en la que Di-s quiere que vivamos y Él da el ejemplo. Como decimos en el servicio de tefilá de la mañana: Di-s “renueva las obras de la creación con Su bondad, en cada momento del día, siempre”.

Y así como Di-s recrea el mundo de nuevo, momento a momento, todos los días, deberíamos estar recreando nuestro propio mundo personal sobre una base similar, siempre buscando nueva inspiración, recibiendo la Torá en nuestras vidas que es tan fresca como el día que nos es dado.


Chief Rabbi Warren Goldstein

Chief Rabbi Warren Goldstein is the chief rabbi of South Africa and the founder of The Shabbat Project.